Estos macarrones con queso les van a gustar a todos. Sencilla y rica, qué más se puede pedir. Los macarrones son de los rallados, de forma que así la salsa de queso va a quedar mucho más impregnada en ellos, como veis en la foto estos han quedado genial. El queso que pongáis es a vuestro gusto, con más o menos sabor, del que utilicéis será así su sabor final.
Ingredientes (para 2):
150 g de macarrones rallados
Bacon (cantidad al gusto)
3 cucharadas de queso rallado para la salsa (más 3 cucharadas y algo más para cubrir por encima)
2 vasitos de leche
1 cucharada rasa de harina
1/4 de cebolla grande
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Ponemos el taco de bacón en una tabla y vamos cortando, primero en lonchas, luego en tiras y al final en cubos, hacedlos del tamaño que os guste. Yo suelo comprar un taco ahumado, pero si compráis en lonchas no importa. Utilizad el que os guste más.
Ponemos una sartén con un poco de aceite, salteamos los dados de bacón y reservamos.
Cortamos la cebolla bien picada y la rehogamos en ese mismo aceite unos 4 minutos. Como el bacón habrá soltado algo de grasa no será necesario ponerle más. Añadimos la harina y rehogamos un par de minutos, más o menos, para que la harina se dore ligeramente. Probad de sal al final, ya que el queso aportará sal.
Vamos añadiendo la leche y removiendo.
Añadimos el queso. Como veis el queso que he utilizado es el de mezcla de cinco quesos. Pero si os gusta el azul, o el de cabrales, un camembert, o cualquier otro añadidlo. Remover hasta que haya espesado. Poner en un vaso de batidora y batirlo bien.
Volvemos a poner la salsa de queso en la sartén.
Incorporamos los macarrones que habremos cocido en abundante agua con sal y escurridos bien. Removemos unos minutos para que la salsa quede bien mezclada con los macarrones. Añadimos una parte de los dados de bacón.
Los ponemos en una fuente, espolvoreamos con más queso rallado y por encima el resto del bacón.
Metemos al horno a gratinar. Lo dejamos unos minutos a unos 160 grados, hay que ir mirando hasta que queden ligeramente dorados, muy poquito, solo que se derrita el queso.
Listos para servir.











