¿A quién no le gusta una ración de chipirones fritos o fritura de chipirones?, a muchos, son muchos los amantes de esta forma de hacer los chipirones, e incluso a los niños le gusta. Además estamos en verano, que apetecen un montón, aunque si he de decir la verdad, es para cualquier estación del año. Una forma fácil y que quedan ricos y jugosos es esta receta que os presento. Espero que la hagáis y la probéis, ya me decís qué tal y si os ha gustado.
Ingredientes:
500 g de chipirones pequeños
1 huevo
Harina de garbanzos
Harina común
Sal
Aceite de girasol
Limpiamos los chipirones, yo no les quito la piel ya que aportan más sabor. Separamos el cuerpo de los tentáculos y tripa del interior, además de la plumilla que tienen dentro,, solo nos quedamos con las patitas de los chipirones, no os olvidéis de retirar la boca que queda entre los tentáculos por delante. Los lavamos y el cuerpo lo troceamos por la mitad, es suficiente, y los tentáculos los dejamos tal cual, no hace falta partirlos.
Añadimos el huevo y removemos bien.
Incorporamos un poco de sal y volvemos a mezclar. Tapamos y guardamos en la nevera por unas horas.
Justo antes de freírlos los colamos para que pierda el huevo sobrante.
En una bolsa mezclamos las dos harinas, 2 de la harina común por 1 de la de garbanzos, ponemos una pizca de sal, pero poca, recordad que ya se había puesto anteriormente un poco. Vamos a ir friendo por partes, así que ponemos una cantidad dentro de la bolsa y cerramos formando algo de aire en su interior, como un globo, y vamos moviendo para que se vayan impregnando todos de harina y se vayan separando. Los vamos poniendo en un plato teniendo cuidado de no echar harina. También se pueden poner en un colador para quitar el resto de harina.
En una sartén honda pequeña ponemos aceite en abundancia. Cuando este bien caliente se echan con cuidado. Y se mueven para que se separen. Obviamente si tenéis freidora los podéis también hacer, y además todos de una vez.
Una vez hechos, que estén dorados, se pasan a un plato con papel absorbente.
Y luego los pasamos al plato donde se van a servir. Hay que comerlos recién hechos.

















