Los sapillos es un dulce típico de Semana Santa. Estos Sapillos de cacao es una receta que no he visto en la red, así que puedo decir que soy la primera en tener esta idea, y además otra versión para los amantes del chocolate. Tenéis los clásicos, que podéis encontrar aquí. Y, además de estos, están también los hechos con magdalenas, que también fueron una novedad cuando los hice, o los preparados con mis Bollos de Aceite de Oliva, todos deliciosos. Seguiré innovando, me encanta.

Ingredientes:
Miga de pan picada (una barra de pan de uno o dos días)
4 o 5 huevos grandes (dependiendo del tamaño de la barra y de la miga del pan)
1 cucharada de azúcar por cada huevo
1 cucharada de cacao por cada 2 huevos
Aceite de girasol
1 litro de leche entera, y en la leche pondremos:
1 cucharada de azúcar por cada huevo
Canela en rama
Cáscara de naranja
Todo dependerá de la calidad de la miga del pan y del tamaño de la barra, el que tenga que llevar más o menos huevo, necesitarán más o menos líquido para que queden bien jugosas, es mejor que no pongáis toda la miga, dejad un poco de miga de pan para ir añadiendo y viendo cómo queda, siempre podéis ir añadiendo más. En cuanto al azúcar y al cacao os digo lo mismo, según el dulzor y el sabor a cacao que queráis, pero las cantidades que os dejo son las que yo utilizo.
Mezclamos el azúcar con el cacao. Y batimos los huevos con esta mezcla, para que se disuelva el azúcar queden bien mezclados.

En una cacerola ponemos la leche con sus ingredientes a cocer.

A la barra de pan le quitamos ligeramente la corteza y luego desmenuzamos la miga en un bol, donde añadiremos la mezcla de huevos, azúcar y cacao. Mezclamos de nuevo. Ha de quedar una mezcla empapada bien el pan pero sin líquido.

Ponemos una sartén con abundante aceite para que los sapillos floten a la hora de hacerse. Con una cuchara sopera vamos a ir llenándola de la mezcla y la volcamos con suavidad sobre el aceite caliente. Vamos dejando que se hagan por ambos lados. El aceite ha de estar caliente pero no en demasía, ya que se harían por fuera y quedarían crudos por dentro.

Según los vamos haciendo los vamos echando a la cacerola con la leche.

Una vez preparados, dejamos que den un hervor en la leche y apagamos el fuego. Los dejamos hasta que se enfríe la leche para guardarlos en la nevera. Servir en un cuenco, unos sapillos y un poco de leche.
