Cordero Guisado con Verduras

Los guisos son una maravilla, las carnes guisadas, en este caso el cordero, quedan muy jugosas y tiernas. No son complicadas a la hora de hacerlas, y se van haciendo lentamente mientras estamos en otras cosas. Además se puede hacer mayor cantidad porque están tan buenos o más para el día siguiente, o para llevar al trabajo. Los guisos bien hechos son de comer y mojar pan en la salsa sin que la conciencia te diga nada.

Ingredientes:

  • 2 piernas de cordero recental troceada
  • 1 cebolla
  • 2 zanahorias
  • 1 puerro
  • 1 tomate maduro
  • 1/2 pimiento rojo
  • 1/2 pimiento verde
  • 1 calabacín pequeño
  • 3 dientes de ajo
  • Perejil 
  • 1 o 2 hojas de laurel
  • 1/2 vaso de vino tinto
  • Pimienta negra recién molida
  • Sal
  • Aceite de oliva

 

El cordero ya os lo trocean en la carnicería, podéis utilizar el cordero con hueso, que yo lo prefiero, o sin hueso, os las pueden deshuesar primero y trocear después, es una ventaja porque todo es carne limpia, sobre todo para los  niños o adultos que les cueste separar la carne del hueso, pero queda tan jugosa que se desprende del hueso con suma facilidad, además los huesos dan su sabor al guiso, optad por lo que más os convenga.

Yo pongo siempre a remojo el cordero que no es lechal, así queda luego un guiso más suave, sin ese sabor a cordero, y la carne más blanca, como si fuera lechal. En cualquier caso, lavamos el cordero y lo escurrimos bien.

En una sartén honda, de dos asas, o en una cazuela, ponemos aceite, que cubra el fondo del recipiente. Calentamos y echamos el cordero previamente sazonado.

Lo tenemos un par de minutos, removiendo el conjunto para que se vaya haciendo por todos los trozos. Laminamos los ajos pelados y los añadimos al guiso.

Pelamos y picamos la cebolla pequeño y la echamos a la sartén.

Pelamos las zanahorias y las troceamos en dados pequeños.

Por otro lado hacemos lo mismo con el tomate, el puerro, el calabacín y los pimientos, todo bien picado.

Echamos el perejil bien picado y la pimienta recién molida.

Así como el laurel.

Vamos rehogando mientras vamos añadiendo los ingredientes. Por último vertemos el vino y dejamos unos minutos a que se evapore el alcohol.

Cubrimos la carne con agua y echamos una media cucharadita rasa de sal.

Dejamos cocer una hora o algo más a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que la carne esté tierna. Si hiciese falta agua se le añade, pero a poquitos. Probamos de sal y rectificamos. Con la cocción casi todas las verduras se desharán, así que cuanto más pequeña cortemos las verduras mejor si no queréis encontraros con ellas. 

Es un guiso con salsa, no con caldo, así que no os paséis de agua. Este guiso se puede acompañar con ensalada, cuscus, arroz, … pero con patatas fritas es con lo que más va a gustar.

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