Bacalao en Tempura

Me encanta el bacalao, en todas sus versiones o variaciones, pero en esta ocasión me refiero al bacalao desalado. Además como ahora ya lo podemos encontrar en los comercios listos en su punto de sal, es una forma de ahorrar trabajo y saber que va a salir jugoso y tierno. Es verdad que no es exactamente igual que cuando lo hace uno mismo, ya que el bacalao tiene más cuerpo, es, como si dijeramos, más bacalao bacalao. Sin embargo para los niños creo que el que ya se vende desalado al ser más tierno lo van a comer mejor. El bacalao es un pescado típico de la Semana Santa, así que os dejo esta receta pensando en que ya quedan pocos días para que llegue y así podáis disfrutar de esta receta tan rica.

Ingredientes:

Bacalao desalado

Harina

Harina de tempura

Bicarbonato

Agua fría

Cubitos de hielo

Aceite de girasol

 

No pongo en los ingredientes cantidades específicas porque se puede hacer la cantidad que se quiera. Es cuestión de hacer más o menos cantidad de bacalao y por consiguiente de tempura.

Si los filetes son grandes los cortamos en trozos de unos 4 ó 5 x 4 ó 5 centímetros, más o menos, al gusto, pero que no sean demasiado grandes. Luego los secamos muy bien con papel absorbente, ya que este bacalao suele venir algo aguado.

Ponemos agua fría en un bol, con unos cubitos de hielo para que esté aún más fría. En el bol hay como un vaso de agua.

Añadimos una cucharada pequeña colmada de bicarbonato.

Vamos añadiendo poco a poco la harina de tempura, ya se vende así. Vamos batiendo con las varillas, hasta que obtengamos el espesor deseado.

Es como el de unas natillas muy claras. No ha de quedar espeso. Y si queda algo de harina sin deshacer no importa. A mi personalmente me gusta que el rebozado sea muy fino, pero si os gusta con mayor grosor simplemente es hacerla más espesa.

Pasamos el bacalao por harina.

Y seguidamente por la tempura. Previamente habremos puesto una sartén con el aceite, en abundancia para que salga mejor la fritura, y vamos echando el bacalao, con cuidado y de a pocos. El aceite ha de estar caliente pero no muy fuerte, para que se dore por fuera y se haga el pescado por dentro, ya que si el aceite está con una temperatura excesivamente alta se dorará en unos segundos y el pescado quedará crudo por dentro.

 

Una vez dorado por ambas partes lo sacamos a un plato con papel absorbente.

Y de ahí a un plato para presentarlos en la mesa y ya están listos para comer.

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