Croquetas de Merluza

Las croquetas se pueden hacer con cualquier relleno, así que hay que aprovechar que,  sobre todo a los pequeños, les gustan tanto, para hacerlas de pescado. Son muy suaves y están ricas y se hacen en un momento, eso sí hay que preparar la masa el día anterior, para así poderlas manejar a la hora de hacerlas, en caliente no se pueden hacer.

Ingredientes:

150 g de merluza cocida

250 ml de caldo de pescado 

1/2 cebolla pequeña 

Aceite de oliva

80 g de harina

200-250 ml de leche

Sal

Para rebozar las croquetas:

Huevo batido

Harina

Pan rallado

Aceite para freír las croquetas

 

Con estas cantidades salen unas 16 a 20 croquetas, depende del tamaño que se hagan. El caldo  lo haremos con la raspa y la cabeza de la merluza y ahí mismo cocemos la porción de merluza que vamos a utilizar para hacer las croquetas, no es necesario cocer mucho esta porción, sin embargo el caldo sí estará unos 20 minutos cociendo.

Ponemos en una sartén mediana el aceite, que cubra ligeramente el fondo. Cuando esté caliente echamos la cebolla picada finamente. Pochamos la cebolla durante unos 4 a 5 minutos, removiendo de vez en cuando.

Añadimos la harina y la mezclamos bien con el aceite y la cebolla, dejándola cocer durante unos minutos y removiendo con cuchara de madera continuamente.

Incorporamos el caldo y volvemos a mezclar bien.

Vamos echando la leche mientras vamos removiendo la masa. Añadimos media cucharadita rasa de sal, después probaremos para ver si hace falta más. Ha de quedar una masa fina, que se despegue ligeramente de las paredes de la sartén. Este proceso tiene que durar unos 15 minutos mínimo. En cuanto a la leche no es matemático, depende de las harinas el que se necesite más o menos, por eso os digo cómo ha de ser la textura de la masa.

Un par de minutos antes probamos de sal y si hace falta se pone más. Añadimos el pescado, con cuidado de que no tenga ninguna espina y troceado ligeramente, luego se desmenuzará más cuando mezclemos.

Pasamos la masa a un recipiente con tapadera, dejamos que enfríe y la tapamos guardándola en la nevera.

Al día siguiente comenzamos a formar las croquetas. Utilizaremos tres recipientes o platos, uno con harina, otro con pan rallado y en el último batimos uno o dos huevos, según tamaño de los huevos y de las croquetas. Pasamos las croquetas por harina dándoles la forma. Después las pasamos por huevo y, por último, por el pan rallado. Y las vamos dejando en otro recipiente que se pueda tapar para que queden cerradas y guardarlas en la nevera y no absorba ningún olor.

Ponemos aceite en abundancia, la croqueta casi tiene que cubrirse. Cuando esté caliente, pero no en exceso, vamos friéndolas por tandas. Nada más echarlas, esperamos unos segundos y las volteamos para que no se rompan justo por donde llega el nivel de aceite.

Vamos dorándolas por todas partes y cuando tengan un bonito color dorado las sacamos. Con un huevo frito están buenísimas.

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