Sapillos

Los sapillos es un postre típico de Semana Santa de Extremadura. Se les llama también repápalos dulces (y creo que también, porque lo he buscado: huevecillos, pelluelas o pellas, mimos o papones), imagino que dependiendo de la zona. Sapillos es como lo llamaban la familia de mi suegra, en Extremadura, y por lo que me dijo era porque la forma de este dulce se parecía al cuerpo de los sapos (aunque sapillos queda como más fino). En casa nos encanta, porque están ricos, pero es que, además, son fáciles de hacer. Esta receta es de hace mucho tiempo, y aunque la tenía en la lista de recetas, algo ha pasado que no sale cuando se pincha, así que aquí está de nuevo.

Ingredientes:

6 huevos

12 cucharadas de azúcar

1,5 litros de leche entera

1 hogaza de pan grande del día anterior

Piel de naranja (o limón, al gusto)

Canela en rama

Aceite de girasol

Del pan sólo utilizaremos la miga, que será del día anterior o de dos días. La desmenuzamos en trocitos pequeños con los dedos o con la picadora. Estos son los ingredientes ya preparados para empezar el postre.

Ponemos en una cazuela la leche con 6 cucharadas de azúcar, la canela y la cáscara de la naranja. Dejamos que rompa a hervir y bajamos el fuego al mínimo.

Mientras se va calentando la leche, en un bol ponemos los huevos y 6 cucharadas de azúcar y batimos. Incorporamos el pan, poco a poco, mezclando y viendo cómo va quedando. Una vez que ya no haya huevo líquido en el bol es que está perfecto.

En una sartén honda ponemos bastante aceite para freírlos, y cuando haya llegado a la temperatura que se necesita vamos echando porciones de la mezcla con ayuda de una cuchara sopera.

Una vez dorados por ambos lados se retiran a un plato con papel absorbente. O directamente a la cazuela si los vamos sacando con unas pinzas, ya que apenas suelta aceite.

Una vez que se hayan frito todos, se retiran del fuego y se dejan templar. Luego se meten en el frigorífico para que se terminen de enfriar.

Para comer individualmente, se ponen en un tazón con un poco de leche, al gusto de cada uno en la cantidad de sapillos y de leche. Como se puede ver en la foto el interior queda perfecto, que nada quede crudo por dentro.

Por último os voy a dar unos consejos, así estaréis mejor informados para que os salgan bien.

  • Si no se tiene pan de hogaza de pueblo, se puede utilizar pan de molde pero de panadería, no el industrial, y se le quitaría la corteza.
  • Sabremos si no hay que añadir más miga de pan haciendo una sencilla prueba, si al freír una cucharada de la mezcla no se desparrama es que está bien.
  • El aceite que no esté ni muy caliente, porque se fríen muy rápido pero quedan crudos por dentro, o por debajo de su temperatura de fritura, ya que entonces se empaparían de aceite, y este postre apenas gasta aceite.
  • El aceite queda muy limpio, así se puede utilizar para otros postres, como torrijas, o cualquier otra fritura, e incluso para bizcochos.
  • Se puede utilizar la cantidad de huevos que se quiera. La proporción es siempre la misma, 1 cucharada para la mezcla de pan y huevos y una para la leche.
  • La cantidad de leche tiene que ser la suficiente para que luego los sapillos queden cubiertos una vez hechos. Hay que tener en cuenta que al principio flotan, pero poco a poco se irán empapando de la leche y esta va a mermar.

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