Las croquetas es uno de los platos que admiten de todo. Se pueden hacer con el relleno que más guste. Esta vez es con bacalao, que se puede comprar salado y desalarlo en casa, o bien comprarlo ya desalado en su punto de sal.

Las croquetas es uno de los platos que admiten de todo. Se pueden hacer con el relleno que más guste. Esta vez es con bacalao, que se puede comprar salado y desalarlo en casa, o bien comprarlo ya desalado en su punto de sal.

Os dejo con otra receta de mi hermana. Estas cocochas están deliciosas, y para ahora que se acercan estos días, es un plato ideal. El plato no es complicado de hacer, lo complicado es conseguir las cocochas, que no es fácil de encontrar en muchos sitios. Pero si lo conseguís no dejéis de prepararlas, para que veáis lo ricas que están. Las guindillas pueden ser grandes, pero no “matonas”, es decir, que no son muy picantes, a veces las hay pequeñas que esas sí que pican mucho más, así que hay que tener esto en cuenta. Para aquellos que no les guste el picante que no la pongan.

Esta es una sopa que solía hacer mi madre, que con casi 101 años ya no guisa desde hace tiempo, pero aquí está en honor suyo. Una de mis hermanas me dice que tengo mucho de la cocina de nuestra madre, y seguro que es así, ha sido mi maestra y ha sido mi base para seguir mejorando. Y es precisamente las recetas que suelo hacer desde siempre las que a veces se me olvida de hacerles el paso a paso para ponerla, pero aquí está, no solo para todos, sino para mi familia, por si se les ha olvidado.

A veces me dicen si se pueden hacer unas croquetas sin la leche, por la lactosa, y por supuesto que sí. En este caso las he preparado con salmón, pero si se hace con otro ingrediente como puede ser jamón, es cuestión de hacer un caldo con unas puntas de jamón y utilizar este caldo por la leche. Quedaron muy ricas, con una textura muy suave y, naturalmente, con sabor a salmón. Lo digo porque obviamente no son las clásicas croquetas de jamón, al que se suele estar acostumbrado. Solo digo que si os gusta este ingrediente las vais a disfrutar, pero que se pueden hacer con cualquier otro ingrediente, siempre haciendo un caldo de ese ingrediente para que tengan más sabor.

El salmón es un pescado que es muy versátil, combina con todo y se puede hacer solo, a la plancha o con infinidad de combinaciones de diferentes salsas. Me encanta el salmón de cualquier forma, eso sí, que sea jugoso, que no esté hecho en demasía, ya que entonces quedará seco y difícil de tragar. Esta vez lo he preparado con arroz, de una forma muy sencilla y muy rica.

Este plato lo he preparado porque he hecho bonito con tomate, y me he dicho “pues voy a hacer unos espaguetis y así cambiamos y comemos el bonito con tomate y pasta”. Pues ha quedado muy rico, la mezcla de ambos queda genial. Deciros que se puede utilizar otro tipo de pasta, así como otro tipo de pescado que se haya preparado con tomate. Así que aquí os la dejo.

En este plato hoy he utilizado este marisco y este pescado, pero podemos utilizar lo que más nos guste o lo que en el mercado esté en ese momento, aunque hoy por hoy podemos encontrar de todo. Las cantidades de marisco y de pescado se pueden poner más o menos lo que cada uno quiera, sin embargo la cantidad de fideos sí la pongo porque es importante saber cuánto hay que poner por persona, la receta que he hecho es para dos personas. Y de veras que es muy sencillo de hacer y muy rico, para quien no le guste el arroz es una alternativa a tener en cuenta.

Las almejas tienen muchas cosas buenas, bajas en grasa, proteínas de alta calidad, ricas en vitaminas y minerales, y, sobre todo, son deliciosas. Es un plato que se hace en un momento y que para el aperitivo con un vino blanco o un cerveza, bien fresquitos ambos, o con la bebida que se quiera, os va a encantar.

Hay que probar platos nuevos de pasta, que está muy bien comer los de siempre, pero de vez en cuando algo nuevo nos parecerá que estamos en un restaurante. Este plato lo he hecho con macarrones rayados, pero se puede utilizar cualquier otro tipo de pasta.

Tenía bacalao desalado en el congelador y pensé en hacer algo diferente, así que hice estas albóndigas con una salsa de queso y has quedado muy ricas. Jugosas y tiernas, y sin quitar la piel al pescado, luego no se nota nada. Así que espero que las hagáis esta receta tan sencilla y os guste.
