He preparado esta pechuga de pollo para utilizarla como fiambre. Me ha encantado, ha quedado genial y muy tierna. He aprovechado que hice otra cosa en el horno para hacerlo al mismo tiempo, además al estar envuelta perfectamente, no trasmite ningún sabor ni aroma, así que en este punto se puede estar tranquilo si se teme algo así. Más sano no puede ser, y totalmente natural. Para tomarlo en cualquier momento, pensad que es un fiambre, es ideal para cualquier preparación, bocadillos, sándwiches, ensaladas, picoteo, … y además muy sano para dietas, porque es muy bajo en calorías.
En Canarias son papas y no patatas, y creo que tienen razón, me gusta mucho más, pero al llevar toda la vida diciendo patatas se me hace imposible mencionarlas como papas. Hay una historia de por qué se le cambió el nombre de papa a patata, no sé si será cierta, y es porque la iglesia dijo que Papa sólo había uno, así que se tuvo que cambiar. Es difícil de encontrar las patatas típicas para el mojo, aunque ahora es más posible de conseguirlas que antes. En el mercado, no obstante, el tendero siempre os puede aconsejar qué patata es la mejor para hacerlo, como veis son pequeñas, y se hacen y se comen con su piel, así lo hice yo. Si seguid el paso a paso, veréis que es sencillo, y os quedarán muy ricas.
Este plato es típico de las islas Canarias. Además de mojo rojo está el mojo verde, me gusta más el rojo, pero como siempre digo, esto va en gustos. La verdad es que hay que probarlo todo y así ver si gusta o no, y al hacerlo vamos enriqueciendo nuestro paladar. La siguiente receta que pondré son las Papas Arrugás, que serán a las que van a acompañar esta salsa. Hice a ojo la cantidad de ingredientes, pero se aprecia en las fotos, creo que bastante bien, la cantidad que puse de cada ingrediente. Hay muchas recetas de mojos, como pasa con la mayoría de las recetas, en cada casa se hace de una forma, y cada uno le pone su toque personal.
Esta tapa cuando la probé me encantó, así que tenía que hacerla, es lo que suelo hacer, no puedo remediarlo. Me puse “manos a la obra”, como dice el dicho, y aquí tenéis la receta. Es mi versión, no sé si es la que hacen ellos, ya que no se puede preguntar cómo lo hacen, pero ha quedado muy buena, si la mejoro ya os lo diré, aunque lo dudo. A todos aquellos que les gustan las tapas tipo torreznos, oreja, etcétera, seguro que les va a encantar. Tiene su tiempo, es natural, y lo único que creo es que es mejor es hacerlo en una freidora, si la tenéis. Probadla y ya me contáis si os ha gustado.
Bien sencillo es hacer esta pasta a base de tres ingredientes ya elaborados. Con solo tres latas hacemos un rico paté para compartir como un entrante y que da mucho de sí. Más fácil no puede ser. Esta versión la he tuneado en otras dos, que también quedan estupendas, aunque la primera es la que más me ha gustado porque es más intensa.
Me encanta esta longaniza, está superbuena. Y tiene muchas formas de hacerse, no solo la receta de toda la vida, la típica en Asturias, que está muy, muy buena. Así que yo suelo hacer variantes con ella, y queda siempre muy rica. Esta vez es con patatas y tres salsas, que seguro que os va a encantar.
Una receta más de estas pizzas tan ricas preparadas con tortillas de trigo, quedan geniales. Podéis encontrar más en el A, B, C … de las Recetas, en donde encontraréis la que más os guste, o las que más os gusten, ya que hay unas cuantas. Son rápidas de hacer y quedan muy ricas. Es cuestión de probarlas y seguro que las haréis muchas más veces con los ingredientes que prefiráis. No pongo peso en los ingredientes, porque siempre cada uno pone lo que quiere, me refiero en cuanto a la cantidad de cada uno de ellos.
Este plato bien puede ser un aperitivo o un segundo plato, si se acompaña con una guarnición, ya sea ensalada, patatas fritas, arroz, … Para aquellos que no les guste la cebolla se puede hacer sin ella, pero lo mejor es retirarla a la hora de comer las salchichas, y es que el sabor que le aporta la cebolla da un toque a este plato. Obviamente a los que les encanta la cebolla, como a mí, lo vais a disfrutar.
Esta receta es también de mi madre. Son de esas recetas que llevan tanto tiempo en el recetario de la abuela y que las haces de vez en cuando, pero no te das cuenta de que no la has puesto en el blog hasta que alguien comenta que le gustan los caracoles y les digo que vean la que yo tengo en el blog. Por supuesto que es ahí cuando me doy cuenta de que no la he publicado, ya que por mucho que se busque no está. Así que aquí la tenéis, para todos los que os gusten los caracoles deciros que la probéis, es sencilla, fácil y rica. La salsa es picante, al gusto, o no ponerle si no os gusta, pero rica sí que es. Ahora compro los caracoles, que vienen preparados, pero antes había que tener mucha limpieza con ellos, purgarlos y lavarlos mucho, ya que se cogían del campo, y solo en temporada de caracoles. Ahora se tienen en cualquier momento, así que si se tiene el capricho de comerlos no hay problemas. Como anécdota decir que se le considera como marisco según nuestro código alimentario, no como carne o pescado. Además es muy bajo en calorías y con muy poca grasa y, ya para completar, con buenas propiedades nutricionales y es idóneo para los deportistas.
¿A quién no le apetece una tapa antes de la comida?, o también ¿mientras se termina de hacer los últimos preparativos de la comida, con una cerveza o un vino?. Esta tapa es rápida y sencilla de hacer. Yo he utilizado pan de baguete, que como sabéis la barra es más estrecha, así es de un solo bocado, pero se puede hacer con el pan que se quiera. Seguro que os va a gustar, recién hecho está muy rico y jugoso.