Ya hice anteriormente una receta similar pero con pechuga de pollo, la podéis encontrar aquí. El pavo es menos graso y la pieza, la pechuga, es más grande, de esta forma tienes más cantidad de embutido. El pavo como he comentado antes es menos graso y por ello menos calorías por lo que es mejor por si se está haciendo alguna dieta. Además aporta un poco más de proteínas, que para todas las personas, niños y mayores es ideal, y por supuesto para los deportistas. Sé que si la probáis os va a encantar y la haréis más veces. Yo aprovecho cuando hago algo en el horno. Otro detalle, ya sabéis que cuando se compra el pavo ya asado es bastante caro, haciéndolo en casa sale mucho más barato, más sano y tan rico, o más, como el que se compra.

Ingredientes:
Pechuga de pavo
Hierbas aromáticas y especias (orégano, pimienta negra, ajo en polvo, sal, pimentón)
Tenemos una pieza, en este caso media pechuga de pavo.

Utilizamos las hierbas aromáticas y especias al gusto, yo he puesto estas. Las ponemos en un bol y mezclamos bien.

Pasamos la carne por la mezcla, frotando bien para que se quede bien impregnada la pieza de carne.

Una vez hecho envolvemos la pechuga en film transparente.

La guardamos en un recipiente con tapa y la dejamos en la nevera por un par de días.

La sacamos, pero no quitamos el film, y la envolvemos en papel de aluminio. Que quede bien cerrado por todas partes.

Metemos al horno, precalentado a 180/200 grados, durante unos 40 a 45 minutos, todo dependerá de cómo sea de grande la pieza. Una vez pasado el tiempo, envolvemos de nuevo, tal y como está, en un paño. Este paso es para que los jugos se queden dentro y no se pierdan, hace que la carne quede muy jugosa.

Ha de estar bien envuelto. Dejamos así hasta que se enfríe. A continuación guardamos en la nevera.

Ya cuando hayan pasado unas horas y la carne esté fría podemos sacarla. Cortamos por la mitad y vemos que su interior está perfecto y jugoso. No es necesario hacer el corte por la mitad, yo lo he hecho para que se vea bien.

Además de utilizarlo como fiambre cortándolo en lonchas muy finas, se pueden hacer lonchas más gruesas y pasarlas a la plancha.

Como cena con una tortilla francesa es ideal, e incluso como segundo plato en la comida del mediodía.
