No hay nada como lo casero, hay que emplear un poco de tiempo pero merece la pena. No es para nada difícil, ni complicado, pero sí muy rica. Una vez que las hagáis en casa seguro que volveréis a hacerla. Las frambuesas tienen unas semillitas que a algunas personas no les gustan, tan simple como tamizar la mermelada por un colador y se quedarán en él todas ellas, de forma que quedará una mermelada limpia y sin semillas. Las frambuesas pueden ser congeladas perfectamente, sin problemas a la hora de hacer una mermelada, yo las vi a buen precio en el mercado y las compré. Suelen venir en bandejas pequeñas, como si fueran unas pequeñas joyas de la fruta.









